Metodoloxía

La metodología BIComún es la suma de tres herramientas: derivas + mapeos colectivos + galerías fotográficas.

Es un proceso mancomunado, es decir, realizado entre dos o más personas en un espacio social específico (barrio, plaza, parque, etc.). Además es un proceso abierto que varía según el contexto, las personas que lo practican y los momentos específicos en los que tiene lugar.

No se trata de una acción participativa donde tomamos decisiones para todos, sino una metodología de intervención social que se hace entre todos en base a acciones comunes.

Derivas 

Las derivas tienen su origen en la teoría situacionista que Guy Debord (1958) y colegas acuñaron en Europa a finales de la primera mitad del siglo XX, según la cual “la deriva se presenta como una técnica de pasos ininterrumpidos a través de ambientes diversos”. En otras palabras, es una herramienta que se opone a las nociones conocidas de paseo e implica situaciones psicogeográficas, es decir, incide en los efectos que el espacio geográfico que habitamos y en el que transitamos tiene sobre nuestras emociones. ¿Cómo nos influyen las personas y experiencias que nos encontramos en las calles? En este paseo inusual, los acompañantes se dejan llevar por lo espontáneo y expresan lo que sienten en los acontecimientos que se suceden.

Previamente se traza una guía de preguntas como punto de partida: (¿conoces el barrio? / ¿está bien conservado? / ¿contribuyes a su cuidado? / ¿te gustaría reutilizar espacios del barrio? / ¿qué emoción te despierta el barrio?).

Junto a ellas, se intervienen mapas individuales en los que se localizan puntos de reconocimiento de bienes comunes, personas que habitan y transitan el espacio y prácticas por las cuales se sostienen.

En definitiva, la deriva nos permite establecer un punto de partida para reconocer el espacio, reconocernos en él y reconocer a sus gentes.


Mapeos colectivos 

Los mapeos colectivos o cartografías sociales facilitan el análisis de un territorio específico, haciendo visibles problemáticas concretas que están afectando a las personas, así como a las prácticas que sostienen su vida en común.

Para mapear se emplean preguntas guíacódigos de colores (rojo/amarillo/verde/azul), en relación a temáticas concretas, que nos invitan a mirarnos en nuestros contextos y a practicar otra manera de ver el espacio social que habitamos, transitamos y en el cual nos relacionamos.

“La cartografía no sólo describe desde lo objetivo y lo subjetivo, sino que hace ver aquello que pasa desapercibido, carente de articulación, o sentido inminente, recuperándolo y transformándolo muchas veces en un acontecimiento significativo a nivel territorial” (Carballeda, 2012).


Galerías fotográficas

Se organiza una galería fotográfica en un espacio social abierto (plaza, parque o lugar de importancia para la vecindad) de una serie de 10-15 imágenes de bienes comunes de un territorio o zona geográfica concreta (elementos que son escogidos previamente por la comunidad a partir de las derivas y mapeos). Se invita a los habitantes a formar parte de un proceso de diagnóstico durante el cual jugamos con la memoria común, el análisis de la realidad actual y las proyecciones futuras.

Para el diagnóstico se emplean unas pegatinas o calcomanías que pueden ser de dos tipos:

De colores: responden a ideas de planteamiento sencillo que hacen pensar sobre si los bienes patrimoniales son conocidos, si están bien/mal conservados o si necesitan una intervención. Invita al diálogo, se dan opiniones, se comentan las decisiones.

En blanco: Se pide que la gente llene estos espacios en blanco con una frase o palabra que, en función de cada uno, está relacionada con el bien. Ejercicio interno, individual, en silencio, que sale del diálogo emocional. Lo que se escribe es una reflexión.

Estos son los pasos que seguimos para organizar una galería fotográfica:

01. Selección de elementos patrimoniales del pueblo, comarca o área geográfica que escojan. La selección individual, sino colectiva.
02. Fotografiar elementos elegidos.
03. Escoger muro o pared asociada, en un lugar preferentemente céntrico, donde pase la gente y que lleve consigo algún valor simbólico para el pueblo, desde el punto de vista patrimonial.
04. Preparar el material para la intervención en la calle [puede ser en el plano digital, diseñando en base a los carteles existentes de otros BIComunes; o manualmente].
05. Imprimir fotos en blanco y negro o color [como prefieras y según el presupuesto que tengas].
06. Comprar o fabricar etiquetas de colores:

etiqueta 2 = no conozco el bien
 etiqueta 3 = bien conservado
• etiqueta 4 = mal conservado
 etiqueta 5 = me gustaría reutilizarlo / que lo rehabiliten
   etiqueta 6 = en blanco [añade una palabra que la foto te transmita]

07. Hacer un cartel con las leyendas de los colores, lo que significa cada color de la etiqueta.
08. Imprimir un cartel de BIComún con la dirección web, para poner en el alto del muro.
09. Escoger una fecha y convocar a la gente, hacer difusión en la red y en la calle.
10. Colocar el material en el muro o lugar escogido.
11. Documentar la intervención con fotos, vídeos, entrevistas, etc.
12. Enviar documentos a Niquelarte para la publicación de los resultados en la web de BIComún. 
13. Añadid los puntos que consideréis oportunos, es decir, adaptad esta herramienta a vuestros intereses y contextos.

[Para cualquier duda o interés escribe a adela@niquelarte.org]

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